(El guardian de Selliny)
Cuenta una leyenda que un joven humano llamado Izak, fue enviado por sus padres a Tuzlag, una torre de hechicería blanca, donde podría aprender las artes que se le habían sido otorgadas.
Durante largos años fue enseñado por Benicius, maestro de la torre, y aprendió rápido, y se le fue encomendada la misión de proteger la gema torca. Era una gema no muy frecuente de encontrar y que tenia grandes poderes de protección. Pocos habían intentado atentar y muchos menos lo habían conseguido.
Un día paseando por la terraza a la luz de la las estrellas, de inesperado, surgió de las sombras una vampiresa. Era extraño dado que a los vampiros el poder de la luz les es lo más vulnerable. Parecía venir a robar la gema,¿pero para que?
La vampiresa parecía llamarse Selliny. El guardián intento defender la entrada a la torre, pero la vampiresa era muy hábil y consiguió tenderlo en el suelo. En ese momento los ojos del joven se fijaron en los de la vampiresa. Surgió lo inesperado. y por no poder aguantar más, Selliny de vio la mirada y corrió lejos, a resguardarse donde la luz no la pudiera alcanzar.
El joven se quedo allí, mirando la nueva experiencia que se le escapaba. Por un momento pensó que daría lo que fuera por que su mordedura rozara el limite de su humanidad. Pero volvió a la realidad y pensó que era el hechizo lo que le había abstraído. Así, volvió a la torre a comunicar lo que había ocurrido aquella noche.
Benicius enseguida calló en la idea que rondaba a la joven vampiresa que aquella noche había aparecido.
La conclusión fue que un grupo de vampiros intentaban conseguir la gema. Un clan de vampiros bien organizados. Parecía que sus intenciones eran conseguir la gema para crear un gran hechizo de protección a la luz.
A Izak se le envió a detener, junto a otro guardianes, a un grupo de vampiros que se aproximaban por el suroeste. El grupo de guardianes partieron a la misión. Cuando alcanzaron al grupo de vampiros Izak pudo ver que la persona que lideraba el grupo era Selliny. De nuevo quedo maravillado al ver sus ojos. Pero aun seguía cegado por sus principios. Detuvo a todo o el grupo y el solo avanzó retando a Selliny, ella correspondió. Los dos comenzaron a batirse. Tanto uno como tenían buena técnica de combate. En un nuevo esfuerzo, Izak intento derribar a su rival, pero por desgracia o fortuna los dos quedaron en el sito, uno frente al otro.
De improvisto cada uno se movió hacia su derecha y batieron contra el resto de los enemigos. Parecían haberse compenetrado para dejarse paso libre.
Cuando hubieron terminado con sus enemigos, el guardián y la vampiresa se miraron. Fue una mirada corta pero llena de significado y tras la mirada llegó el beso. Fue intenso. Se pusieron de acuerdo, hablaron y decidieron parar la batalla que iba a ocurrir.
Enseguida se pusieron camino Tuzlag.
Cuando llegaron vieron que era inevitable la batalla. Un gran ejercito de chupa sangre estaba frente a la gran torre y los guardianes tenían preparados los conjuros.
La llanura era muy extensa y tardaron largo tiempo en acercarse. A Izak se le ocurrió el hablar con Benicius para llegar a un acuerdo con los vampiro y seria mas convencerle dado que Selliny apoyaba en la idea.
Cuando llegaron ante el maestro y pudo terminar de contar su idea, Benicius quedo horrorizado tanto con la idea como con la presencia de una vampiresa. Así, intento deshacerse de ella, pero como era de esperar, Izak se interpuso. La protegió y salió corriendo con ella por la torre. La hizo esperar un momento ante una sala de la que salió cargado con una bolsa a la espalda. Confundido por la necedad de las mentes de los presentes en aquella llanura, decidió intervenir y pararla. Selliny insistió en acompañarle, y fue cuando un nuevo beso inundo de una aura intenso toda la estancia. Tras el unas confusas lagrimas de Izak.
Corrieron torre abajo y ya fuero se acercaron a la línea que separaba medianamente los dos bandos. Ya allí todo el mundo los pudo ver. Asombrados y disgustados. No comprendían como un guardián y una vampiresa podían estar juntos. Cuando los dos bandos dieron el grito de muerte, pensando en solo en aniquilar cualquier enemigo que se le pusiera por delante; Izak cogió a Selliny de la cintura, la acercó a el y de la bolsa que cargaba sacó la gema torca.
Todos quedaron maravillados, todos bajaron las armas, todos lo miraban.
Izak miro los bellos ojos de Selliny y la beso. Sus ultimas palabras sonaron llenas de sentimiento.
-Te quiero, te querré y siempre estaré a tu lado lo prometo.
Después alzó la gema, la gema empezó a brillar.
-¡No volveréis a pensar más en el beneficio propio, y no volveréis a hacer sufrir a este mundo!
La gema se iluminó y la piel de todos los vampiro empezó a quemar. Los guardianes también sintieron que se quemaban, pero no era los, era fuego. El poder de Izak, que había sacado del amor hacia Selliny, era tan grande que pudo crear una gran explosión que inundo toda la llanura de fuego y luz.
Solo sobrevivieron los fuertes muros de la torre. Ni un solo ser se movía entre la llanura carbonizada. Excepto un bulto encogido que se levantó frotándose los ojos y mirando su piel.
Era Selliny. Había sobrevivido misteriosamente a la destrucción. Se dio cuenta que Izak no estaba con ella y recordó lo que había pasado. De pronto sintió una presencia junto a ella que la pasó la mano por el hombro. Realmente no había nadie, pero ella lo sentía. En cuanto oyó la voz las lagrimas se deslizaron por sus mejillas.
<Siempre estaré contigo>
Comprendió que Izak era ahora su guardián espectral y que así la salvó de la explosión. Así decidió guiase por su instinto e iría buscando eternamente la manera de volver a encontrarse con Izak, aunque siempre estuviera con ella, protegiéndola.
